¿Vivir para trabajar o trabajar para vivir?

netpartner_vivir_trabajar
NetPartner: ¿Vivir para trabajar o trabajar para vivir?

Trabajamos hasta tarde, permitimos que el trabajo nos invada nuestra vida privada, no desconectamos del trabajo o directamente nos lo llevamos a casa. Hacerlo una vez es aceptable. Dos, también. Incluso puede que podamos hacerlo durante una temporada sin problema. Pero todo tiene límites, y puede que lo que hoy es una excepción, mañana termine siendo una rutina.

En el mundo laboral es casi una obligación hablar de la conciliación entre el trabajo y la vida privada: por supuesto que toda persona merece disfrutar de una vida privada saludable. Pero en la práctica, la historia es distinta. Encontrar el equilibrio entre nuestro trabajo y nuestra vida privada no es tarea fácil, pero bien merece nuestra atención.

Cuando se nos hace la pregunta “¿vives para trabajar, o trabajas para vivir?”, solemos tenerlo claro: escogemos la segunda opción. Sin embargo, la realidad es que esta pregunta nos confronta: nos sentimos tentados a escoger aquello que consideramos correcto, o lo que nos gustaría que fuera nuestra realidad; pero nos hace darnos cuenta de que quizás se aleja de nuestra situación actual.

Esta ambivalencia nos hace plantearnos qué podemos hacer para cambiar nuestra situación y, a menudo, nos resignamos pensando que no está en nuestras manos. Pero lo cierto es que sí lo está.

Hay una serie de acciones y estrategias que pueden ayudarnos a gestionar mejor el equilibrio entre nuestro trabajo y nuestra vida personal. Estas estrategias están relacionadas con poner límites, gestionar mejor nuestro tiempo, ser asertivos y decir “no” para no sobrecargarnos de tareas, seguir una política estricta de desconexión del móvil o de comprobación del correo electrónico, mejorar nuestra concentración para ser más eficientes, gestionar las interrupciones y dejar a un lado las preocupaciones personales mientras trabajamos (la vida personal también invade nuestro trabajo).

Todas estas estrategias están estrechamente ligadas a habilidades y competencias que se pueden desarrollar a base de entrenamiento y puesta en práctica. De hecho, es posible que contemos con algunas de ellas, y que solamente necesitemos un empujón para sentirnos seguros y ponerlas en práctica. Algunas de ellas son las habilidades de comunicación, la asertividad, la gestión del tiempo y las distracciones, y la gestión de los pensamientos y las emociones. Estas competencias son transversales y, por lo tanto, su desarrollo puede tener un impacto positivo en múltiples áreas (no solamente en el área laboral).

Adquirir dichas competencias no es algo que suceda de la noche a la mañana, por eso es conveniente contar con apoyo como el que ofrecen los programas de e-coaching mediante los cuales se describan estrategias y pautas, y se acompañe a cada persona a la hora de ponerlas en práctica en su vida diaria.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Las siguientes reglas del RGPD deben leerse y aceptarse:
Este formulario recopila tu nombre, correo electrónico y e contenido para que podamos realizar un seguimiento de los comentarios dejados en la web. Para más información revisa nuestra política de privacidad, donde encontrarás más información sobre dónde, cómo y por qué almacenamos tus datos.